lunes, 14 de octubre de 2013

EL PROCESO DE HIBRIDACIÓN CULTURAL



En la modernidad se han constituido comunidades mayoritariamente urbanas, donde existiría una amplia oferta simbólica y heterogénea, renovada por la constante interacción de lo local, con redes de comunicación nacionales y transnacionales, modificando los vínculos, por ejemplo, entre lo privado y/o público, diferenciándose cada vez más de las sociedades clásicas, aquellas comunidades que se encontraban dispersas con culturas tradicionales, locales y homogéneas.
Cuando la sociedad posmoderna instaló el modelo neoconservador  como estructura económica por excelencia en la mayor parte del mundo, el consumo se transformó en un factor determinante en la sociedad y en los grupos que se dan dentro de ella. En el caso de los gobiernos latinoamericanos de política neoconservadora, en economía y cultura, se han generado efectos sobre los ciudadanos, volviéndolos clientes, "público consumidor", reestructurándolos, pasando de ser usuarios del espacio público a ser usuarios de las tecnologías electrónicas.
Si bien el uso del espacio público, como uso masivo de la ciudad para la vida política, se ha reducido, se nos presenta constantemente la emergencia de múltiples reivindicaciones ciudadanas, ampliada por el crecimiento cultural que reclama por cambios en la calidad de vida, presentándose un espectro de organismos diversos: movimientos urbanos, étnicos, juveniles, feministas, de consumidores, ecológicos, etcétera, que cuestionan el modelo naturalizado. Por ende, la movilización social, cuya eficacia dependería de la reorganización del espacio público, así como la estructura de la ciudad, se ha fragmentado en procesos cada vez más difíciles de totalizar.
Ante esta situación García-Canclini redefinió la concepción que históricamente se ha tenido  sobre el concepto de consumo, para revalorizarlo como un componente que aportaría a la formación de identidades en las comunidades. Lo mismo hizo con el concepto de hibridación entendido como intercambio cultural, ya que planteó que “no se puede apelar a un tipo de identificación diferenciadora, pues se debería profundizar más en la noción de grupos de pertenencia”, aclarando que ya no sería necesario que la identificación valiese sólo dentro de un grupo cerrado, sino que sería más fácil, en esta sociedad globalizada, sentirse relacionado con otros grupos de otros lugares, ya no determinados por rasgos como la lengua o la cultura nacional, sino por rangos de edad, moda, gustos musicales, rango social, entre otros actores. Pues las hibridaciones no permitirían ya vincular por ejemplo, rígidamente las clases sociales con los estratos culturales. (García-Canclini,
García-Canclini propuso ver los aspectos comunes entre las comunidades, pues en un mundo globalizado y mediatizado, serían las relaciones que se producen entre ellas las que generarían identidad, en el proceso  de la hibridación, pues la apropiación de características de otros grupos consigue que, finalmente, nada sea propio y que todo sea común. Así como el consumo serviría para definir esta integración a grupos más transversales, globalizados, que al seleccionar un determinado objeto va identificando al sujeto con su grupo de pertenencia, los criterios de selección y apropiación tendrían que ver más con la distinción y diferencia que genera una identidad y este ejercicio del sujeto lo transformaría en un ser racional.
De modo que la apropiación múltiple de patrimonios culturales abriría posibilidades originales de experimentación y comunicación, con usos democratizadores, promoviendo la creatividad y la innovación. Se reproducirían además estructuras conocidas que coexistirían revelando que las interacciones de las nuevas tecnologías, con la cultura anterior, generarían un proceso mucho mayor del producido o manejado. El simulacro pasa a ser una categoría central de la cultura. Ya que no sólo se relativiza lo  auténtico, pues quienes viven en lo intermedio, en la frontera, "en la grieta entre dos mundos", deciden asumir todas las identidades disponibles. Es por esto que las hibridaciones propondrían que todas las culturas pueden considerarse de frontera.
Las migraciones multidireccionales son un factor que relativizaría el paradigma binario dualista en el análisis de las relaciones interculturales. La Internacionalización  latinoamericana  se acentuó en las últimas décadas cuando las migraciones no sólo abarcaron a escritores, artistas y políticos exiliados, sino a pobladores de todos los estratos. La deslocalización de los productos simbólicos por la electrónica y la telemática, el uso de satélites y computadoras en la difusión cultural, también impiden seguir viendo los enfrentamientos de  los países periféricos como combates frontales con naciones geográficamente definidas.
Esto quiere decir que la hibridación en este sentido se opondría fundamentalmente a los que asumen las tensiones entre desterritorialización y reterritorialización como procesos de pérdida de la relación “natural” de la cultura con los territorios y relocalizaciones territoriales parciales, de las viejas y nuevas producciones simbólicas. Puesto que los cruces entre lo culto y lo popular volverían obsoleta la representación dualista entre ambas modalidades de desarrollo simbólico, relativizando la oposición entre hegemónicos y subalternos, planteada como conjuntos totalmente distintos y  siempre enfrentados.
Ya que si bien la desigualdad, concepto base entre quienes sostenían la teoría de la dependencia,  se ha mantenido vigente en algunos de sus planteamientos, han surgido en épocas posteriores nuevos procesos, produciendo otras transformaciones económicas y políticas, que están dando una estructura distinta a los conflictos, pues se conjugarían ahora la descentralización de las empresas, la simultaneidad planetaria de la información, y la adecuación de ciertos saberes e imágenes internacionales a los conocimientos y hábitos de cada pueblo.
             Los paradigmas clásicos con que se explicara la dominación serían incapaces para García-Canclini para dar cuenta de la diseminación de los centros, la multipolaridad de las iniciativas sociales o la pluralidad de referencias, ya que “el incremento de procesos de hibridación vuelve evidente que captamos muy poco del poder si sólo registramos los enfrentamientos y las acciones verticales”.


Garcia- Canclini, Nestor (1995) Consumidores y ciudadanos. Grijalbo. Mexico DF

Garcia- Canclini, Nestor  (2001) Culturas Hibridas. Paaidos. Buenos Aires

No hay comentarios:

Publicar un comentario